Según el análisis de Rational, de cara a 2026, la hostelería convivirá con dinámicas que, a primera vista, parecen opuestas: presión sobre los precios y crecimiento de los formatos experienciales; demanda de platos saludables sin renunciar al placer; y una cocina cada vez más tecnológica que, paradójicamente, devuelve tiempo a la creatividad y al talento humano.
Invertir en experiencias gastronómicas
La inflación acumulada en los últimos años ha incrementado de forma notable la sensibilidad al precio entre los consumidores. En consecuencia, ganan protagonismo formatos más accesibles como la restauración rápida y el fast-casual, así como las promociones, menús del día y opciones para llevar.
Para el hostelero, este escenario exige no solo ajustar la propuesta al cliente, sino también optimizar los costes operativos en cocina. En este contexto, los equipos de cocción inteligentes se consolidan como aliados estratégicos. Soluciones como iCombi Pro e iVario Pro de Rational permiten ahorrar tiempo, energía y materias primas, evitando la sobreproducción gracias a funciones automatizadas y procesos más eficientes.
Sin embargo, la contención del gasto convive con una tendencia clara: el consumidor sigue dispuesto a pagar por experiencias gastronómicas memorables. La gastronomía experiencial gana terreno con propuestas como noches temáticas, cocina en vivo o conceptos para compartir, que transforman la comida en un evento y permiten justificar un ticket medio más elevado.
Equilibrio en el plato: salud sin renunciar al sabor
La alimentación saludable continuará siendo un motor clave en 2026, pero con un enfoque más equilibrado. Los consumidores demandan platos sabrosos y saciantes que, además, aporten beneficios funcionales: fibra, proteínas, nutrientes esenciales y mejoras en la salud intestinal, el rendimiento mental o la longevidad.
Los productos de origen vegetal dejan de ser nicho para integrarse de forma habitual en las cartas. Eso sí, el sabor sigue siendo irrenunciable: la experiencia no puede percibirse como un sacrificio. Aquí, la tecnología aplicada a la cocina vuelve a jugar un papel decisivo. Equipos como iCombi Pro e iVario Pro permiten técnicas como la cocción al vapor o al vacío, conservando nutrientes y fibra, mientras supervisan de forma autónoma los procesos para garantizar texturas, intensidad de sabor y una calidad constante.
La tecnología, un miembro más del equipo de cocina
La digitalización y la inteligencia artificial están transformando la gestión diaria de la hostelería. La clave ya no es si incorporar tecnología, sino qué tareas puede asumir de forma fiable para aliviar la carga de los equipos humanos. Robots de cocina o de servicio, sistemas de reservas y pedidos basados en IA, o aplicaciones como ConnectedCooking, que permiten controlar los equipos de forma remota, son solo algunos ejemplos.
La automatización de tareas rutinarias libera tiempo para la creatividad, mejora la organización y facilita modelos de trabajo más flexibles, un aspecto crítico en un contexto de escasez de personal cualificado.



