El consumo de alimentación fuera del hogar continúa mostrando una notable resiliencia en España. El 78% de los consumidores mantiene o incrementa su gasto en bares y restaurantes, según el Barómetro AECOC Oportunidades para conectar con el consumidor 2026, presentado durante la Jornada del 15º aniversario del Benchmarking Horeca organizada por la asociación.
El estudio revela que el 66% de los ciudadanos sale a bares y restaurantes igual o más que el año anterior, mientras que un 37% ha aumentado su gasto y un 41% lo ha mantenido. Este comportamiento se explica, principalmente, por la búsqueda de disfrute, socialización y evasión: el 44% afirma que salir le ayuda a desconectar de la rutina, el 35% valora acudir a locales "especiales" y un 23% reconoce priorizar el ocio frente a otros gastos.
Más momentos de consumo a lo largo del día
Uno de los principales cambios detectados es la fragmentación del consumo a lo largo de la jornada, más allá de las comidas principales. El desayuno refuerza su protagonismo: el 96% desayuna al levantarse y el 72% realiza un segundo desayuno a media mañana los días laborables. En este tramo, el consumo fuera del hogar gana peso, ya que el 81% desayuna en bares o cafeterías al menos un día a la semana, impulsado por la socialización, el ahorro de tiempo y una mayor variedad de oferta.
El aperitivo se consolida como uno de los grandes momentos de encuentro social. El 49% mantiene la misma frecuencia que en años anteriores y un 21% la ha incrementado, con una clara preferencia por el consumo fuera del hogar, especialmente de tapas y cerveza. En paralelo, el tardeo sigue afianzándose como un momento híbrido entre el hogar y los locales: el 57% lo practica los fines de semana y un 22% ha aumentado su frecuencia.
Restaurantes, menús cerrados y soluciones prácticas
La comida en días laborables continúa siendo un punto de contacto clave para la hostelería. El 78% de los trabajadores come alguna vez en su lugar de trabajo, combinando soluciones como la fiambrera (50%) o los platos preparados del supermercado (12%). Aun así, el restaurante mantiene un papel relevante: el 80% de los trabajadores acude a él algún día de la semana, principalmente atraído por los menús de precio cerrado, elegidos por el 55%.
El café gana valor como experiencia
El momento del café se consolida como una experiencia diferenciada. El 56% de los consumidores toma café fuera del hogar al menos una vez a la semana y el 43% está dispuesto a pagar más por un producto de mayor calidad o especialidad, siempre que el entorno y la experiencia lo justifiquen.
Un consumidor más exigente y sensible al precio
El nuevo mapa de consumo dibuja a un consumidor más selectivo, que controla el gasto sin renunciar a salir. El 56% estaría dispuesto a acudir a locales en horarios menos concurridos para beneficiarse de precios más bajos y el 50% busca fórmulas de precio cerrado. Al mismo tiempo, aumentan las exigencias: el 79% considera imprescindible una buena relación calidad-precio y el 74% valora especialmente un entorno acogedor y tranquilo, además del trato del personal.
Retos y palancas para el canal Horeca en 2026
Estos hábitos se desarrollan en un contexto sectorial exigente, marcado por la presión de costes, la inflación en determinadas categorías y la dificultad para incrementar tanto el tráfico como el ticket medio. A ello se suma un entorno macroeconómico internacional incierto y retos estructurales como la gestión de personal y la atracción de talento.
En este escenario, la experiencia en el local se consolida como factor decisivo, junto a una mayor sensibilidad hacia opciones más saludables, la atención a los ingredientes y recetas sencillas, y una oferta que combine placer y bienestar. La digitalización avanza como apoyo a la eficiencia operativa y a la relación con el cliente, mientras que la comunicación en redes sociales, la colaboración entre marcas y operadores, la sostenibilidad y la reducción del desperdicio alimentario ganan peso como ejes estratégicos.
En conjunto, el sector Horeca entra en una fase de mayor madurez, con un crecimiento más moderado pero apoyado en una comprensión más profunda del consumidor y de sus distintos momentos de consumo, que se perfilan como la principal palanca de valor para los próximos años.




