El informe "Cuando la bebida deja de ser solo bebida: nuevas reglas de consumo" identifica un escenario de transición: desciende el consumo de alcohol, refrescos azucarados y bebidas con gas, mientras crecen alternativas que permiten mantener el placer sin renunciar a hábitos saludables. Un ejemplo ilustrativo es la duplicación en tres años de las ocasiones de consumo de alcohol de alta graduación combinado con agua, práctica que ya realizan alrededor de medio millón de españoles.
Los analistas estructuran este cambio en dos grandes vectores:
- "Sanificar" la indulgencia: mantener el momento social o de disfrute reduciendo impacto percibido.
- Funcionalidad añadida: auge de bebidas con beneficios específicos, especialmente pre y probióticas o enriquecidas con vitaminas y antioxidantes. Este segundo eje tiene especial penetración entre públicos jóvenes, donde la salud se combina con conveniencia y practicidad.
La paradoja de la salud: menos declarada, más practicada
El estudio muestra un fenómeno relevante para operadores horeca: aunque más de tres de cada cuatro hogares afirman seguir dietas saludables, solo el 15,1% declara que la salud es su principal motivo de elección de producto, cifra en descenso. No se trata de una contradicción, sino de una normalización. Los hábitos saludables se han integrado en la rutina y dejan de percibirse como una decisión consciente.
Según explica Cristina García, responsable de OOH, Restauración y Foodservice de la consultora, el consumidor actual adopta una visión holística del bienestar. Como ejemplo, menciona el aumento de personas que priorizan la protección solar frente al bronceado: un 78,1% actualmente frente al 69,7% en 2019.
Conveniencia y placer siguen liderando
Pese al auge del discurso saludable, los principales motores reales de consumo continúan siendo: conveniencia placer sabor. Estos drivers, vinculados a necesidades emocionales y prácticas, explican por qué productos básicos apenas crecen un 1-2%, mientras sus versiones listas para consumir —legumbres cocidas, arroces preparados— registran crecimientos de doble dígito. Para la hostelería, el dato es estratégico: el consumidor no busca únicamente productos sanos, sino soluciones que combinen rapidez, disfrute y percepción de bienestar.
Oportunidad para la restauración y el canal foodservice
El informe apunta además a una ventana de crecimiento concreta: el consumo doméstico gana peso en el reparto del gasto, lo que abre espacio a formatos híbridos entre retail y restauración, especialmente en bebidas vinculadas a platos preparados o soluciones “listo para comer”. Si esta tendencia se consolida como alternativa al menú del día tradicional, el posicionamiento de la oferta líquida será clave para capturar valor.




