La hostelería es una de las grandes palancas de la economía española. Según datos de la patronal, el sector representa el 6,7 % del PIB nacional y genera 1,7 millones de empleos directos. Más allá de su peso económico, estas cifras reflejan el enorme potencial de crecimiento y modernización que todavía tiene por delante.
En este contexto, la digitalización del canal horeca se consolida como una herramienta clave para mejorar la eficiencia operativa, optimizar costes y reforzar la competitividad en un mercado cada vez más exigente y dinámico. Sin embargo, la realidad del sector muestra que el avance tecnológico sigue siendo desigual.
Un sector aún poco digitalizado
El informe “Estado de la digitalización de la hostelería en España”, elaborado por BCC Innovation y Delectatech, pone cifras a esta brecha. Menos del 16 % de los establecimientos hosteleros cuenta con un alto grado de implantación tecnológica en su gestión diaria, ya sea mediante cartas digitales, sistemas de gestión, páginas web o presencia optimizada en plataformas como Google o Tripadvisor.
Uno de los datos más reveladores es que el 60 % de los establecimientos sigue gestionando los pedidos de forma manual. En un sector caracterizado por una alta rotación de producto y márgenes ajustados, la falta de digitalización en procesos clave como la relación con proveedores o la gestión de inventarios genera ineficiencias recurrentes: desde errores administrativos hasta desabastecimientos puntuales o exceso de stock, con impacto directo en la rentabilidad.
Digitalización y rentabilidad: una relación directa
La transformación digital no es solo una cuestión de modernización, sino también de resultados económicos. El mismo informe señala que los establecimientos con un alto nivel de digitalización facturan hasta un 30 % más que aquellos que operan con modelos tradicionales.
Este dato desmonta la idea de que la tecnología es una moda o un coste añadido. Al contrario, se trata de un factor determinante para la supervivencia y el crecimiento en un entorno donde otros sectores han acelerado su digitalización, mientras parte del canal horeca sigue anclado en procesos analógicos que limitan su capacidad de adaptación y escalabilidad.
La Ley Crea y Crece: la digitalización como obligación
A este escenario se suma un nuevo elemento clave: la Ley Crea y Crece, que marca un antes y un después en la digitalización empresarial. La normativa establece la obligatoriedad de la facturación electrónica en las operaciones entre empresas, con plazos de adaptación de 12 meses para compañías con una facturación superior a 8 millones de euros y de 24 meses para el resto, una vez se apruebe la correspondiente Orden Técnica Ministerial, actualmente en fase de tramitación.
Lo que hasta ahora era una ventaja competitiva pasa a convertirse en un requisito normativo. Y, lejos de suponer una carga, este cambio abre la puerta a una gestión más ágil, precisa y transparente, reduciendo errores, tiempos administrativos y costes operativos.
Tecnología como aliada del hostelero
La clave para afrontar este proceso está en contar con aliados tecnológicos especializados, capaces de adaptar la digitalización a la realidad de cada negocio, incluidos los pequeños y medianos establecimientos. Automatizar procesos como la facturación o la gestión de pedidos no solo garantiza el cumplimiento normativo, sino que permite disponer de información financiera en tiempo real, algo crítico en un sector con márgenes ajustados y alta presión de costes.
La capacidad de tomar decisiones basadas en datos —y no en estimaciones— puede marcar la diferencia entre un negocio sostenible y otro que lucha por mantenerse.
El momento de actuar es ahora
Más allá de la facturación electrónica, la digitalización del canal horeca tiene un enorme potencial para transformar áreas clave como la gestión de inventarios, la optimización de compras, la relación con proveedores o la comunicación personalizada con los clientes.
La tecnología ya está disponible. Las soluciones existen. El verdadero reto es dar el paso. La transformación digital no solo mejora la eficiencia interna, sino que eleva la experiencia del cliente, reduce costes y abre nuevas vías de crecimiento.
El futuro de la hostelería española es prometedor para quienes apuesten por la innovación. La pregunta ya no es si hay que digitalizarse, sino cuándo. Y para quienes quieran liderar el cambio, la respuesta es clara: ahora.




