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El creciente aumento de la conciencia ecológica ha elevado a los llamados ‘hoteles sostenibles’ a ser el nuevo lujo de aquel turista que persigue la excelencia también mirando por el impacto en el medio ambiente del que va a ser su oasis en destino. Ser competitivo en este nuevo escenario plantea ciertos retos que no parecen claros. Analizamos las claves que no deben faltar en la agenda de ningún establecimiento.

Crear una oferta turística para el disfrute desde el desarrollo sostenible, integrado y respetuoso con el medio ambiente y su biodiversidad, diseñada para el confort de sus huéspedes sin dejar de ofrecer los mejores servicios y comodidades. Estos conceptos, en principio básicos en la industria turística que nos viene, son los que definen la hoja de ruta de un alojamiento que aspira a exponer satisfecho el título de ‘hotel ecológico’.

Sin embargo, mas allá de los consabidos criterios de ahorro energético e hídrico, hay otros indicadores cada vez más apreciados por los clientes. De hecho, el Instituto de Turismo Sostenible, ITR, mantiene que “muchos turistas aseguran que pagarían más por contratar un hotel con criterios de sostenibilidad”.

La primera condición que debe cumplir es estar ubicado en una zona respetuosa con el medio ambiente, procurando una máxima integración con el entorno y la conservación, no solo de la biodiversidad, sino también de los recursos locales y el patrimonio cultural. Pero hay otros elementos que juegan un papel determinante y que repercuten directamente en el servicio y la percepción de los clientes.

Según el estudio “Hotel guests’ preferentes for green hotel attributes” de la Universidad de San Francisco, entre los atributos ‘verdes’ más valorados por los huéspedes están el cambiar las sábanas únicamente bajo pedido, contar con sensores de presencia y tarjetas de tecla para encendido, la reutilización de las toallas, el contar con papeleras que faciliten el reciclaje, los inodoros, grifos y duchas de bajo flujo, y la incorporación de dispensadores rellenables de champú y jabón.

¿Por dónde empiezo?
Para diseñar y materializar una estrategia clara que pueda abordarse en función de los medios disponibles en cada hotel, el punto de partida implica evaluar, monitorizar y ajustar la gestión de todos los recursos. Diversas iniciativas ponen los medios para facilitar este proceso. El Instituto Tecnológico Hotelero (ITH), por ejemplo, ha lanzado el “Programa Hotel Sostenible”, que pretende desarrollar proyectos piloto que integren tecnologías y equipamientos de diversas áreas –climatización, ACS, energías renovables, bombas de circulación o de calor, envolvente térmica y acristalamiento inteligente, sistemas de monitorización y control, etc.– para conocer el alcance material de las medidas.

Otro instrumento reseñable es el Portal Intelitur del Consejo Superior de Cámaras. Desde esta plataforma se ofrecen diversos servicios específicos para pymes y agentes relacionados con la sostenibilidad como una herramienta virtual de autodiagnóstico y un sistema de apoyo tutorizado que guía al hotel en la gestión de sus consumos, le ayuda a conocer el potencial de mejora de cada área y pone a su alcance diferentes alternativas prácticas que puede llevar a cabo, especificando plazos e inversión necesaria para conseguir los ahorros detectados.

Vender mi estrategia
Una vez se ha hecho el esfuerzo por adaptar el establecimiento, que ya puede calificarse como eco-friendly, es hora de transmitir estos valores corporativos al cliente. Cuidar la comunicación en este ámbito puede ser determinante. “Actualmente ser sostenible es un factor diferenciador; dentro de unos años será obligatorio para todos y no será ya una ventaja competitiva para el establecimiento: por tanto, comunicar al cliente y al mercado lo que hacemos no debe dejarse como una tarea secundaria”, advierte Coralía Pino, del ITH.

No se trata solo de reducir consumos, “sino de demostrar que, efectivamente, se ha abrazado la sostenibilidad como parte de la política de gestión hotelera”. De hecho, ya existen turoperadores que trabajan exclusivamente con este tipo de establecimientos, y para poder acceder a este mercado, dirigido habitualmente a un cliente de perfil medio-alto, “hay que ser consistente”, asevera la experta.

Certificarse: el argumento comercial
Avalar la validez y los resultados de la política ambiental puesta en marcha es el pilar fundamental para ganar más clientes y obtener más ingresos. Discriminar aquellos títulos que más se adecúen a los logros y avances que se quieren transmitir será clave a la hora de competir. Existen varios estándares de construcción como Leed, Breeam o Passivhaus, las ISO 50.001 y 14.0001, y un grupo de títulos que, más allá del diseño bioclimático, valoran si un negocio está en concordancia con el turismo sostenible en su aspecto global.

Es el caso de la estadounidense Green Globe, la marca HES (Hoteles Eficientes Sostenibles), desarrollada por la Agencia Internacional Desarrollo Turístico, Aidetur; y el estándar Biosphere Responsable Tourism, del Instituto de Turismo Responsable, ITR. Poseer este tipo de certificados “se traduce en beneficios para el empresario, la población local y el turista”, aseguran fuentes del ITR. El empresario mejora su imagen y reduce los consumos; la población local mejora su nivel social y económico; y el turista “recibe una garantía de valor añadido en el servicio que ha contratado”. 

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