El mercado global de foodservice continúa su expansión. Según las últimas conclusiones de Circana, el sector crecerá un 3% en 2026 en EE. UU. y Europa, consolidándose como uno de los principales motores para fabricantes, distribuidores y operadores. Pero el crecimiento viene acompañado de una transformación profunda: el consumidor ya no organiza su gasto en torno a desayuno, comida y cena, sino a un patrón más fragmentado, flexible y continuo.
El informe de la consultora refleja una corriente que ya está muy definida: la de los múltiples momentos de consumo a lo largo del día. Ya no se concentran las ocasiones de consumo en comida o cena, las franjas de mayor crecimiento son la media mañana, brunch y media tarde.
Este cambio está impulsado por estilos de vida más flexibles, el trabajo híbrido y una mayor atención al bienestar y la energía diaria. En palabras de Edurne Uranga, VP Foodservice Europe de Circana, el consumo "ya no está anclado a comidas formales, sino que se distribuye en múltiples ocasiones de menor tamaño".
La ´revolución líquida´ ya está aquí
Una de las tendencias más relevantes es el auge de las bebidas como motor de crecimiento del sector. En España, el 20,7% de las visitas a establecimientos de foodservice se realizan exclusivamente para consumir bebidas, frente al 14% en Europa. En Estados Unidos, esta tendencia ya crece un 45%.
El fenómeno incluye:
- café premium
- bebidas funcionales
- opciones sin alcohol o low alcohol
- nuevos “refrescos modernos” con beneficios de salud
Estos productos incorporan ingredientes como magnesio, zinc o claims vinculados a energía, foco y bienestar.
Nuevos modelos de negocio: del restaurante al concepto líquido
Este cambio abre la puerta a un nuevo tipo de negocio de restauración centrado casi exclusivamente en bebidas, un modelo ya visible en EE. UU. con cadenas especializadas. La tendencia sugiere que Europa podría seguir ese camino, con conceptos híbridos entre café, bienestar y conveniencia.
Comer "en cualquier momento"
Como decíamos al principio, otro de los grandes vectores del sector es la desaparición de horarios rígidos. El consumidor europeoestá trasladando el gasto hacia un consumo on-the-go, picoteo frecuente y formatos más pequeños.
Por otro lado, la salud se ha convertido en un criterio de decisión del consumidor. En España, el 40% de los consumidores sigue algún tipo de dieta específica, con especial crecimiento de las dietas altas en proteínas (17,5%). Esto impulsa categorías como: alimentos funcionales, productos para energía y defensas opciones orientadas al control de peso.
En definitiva, el foodservice entra en una fase en la que el valor ya no depende solo del precio o la conveniencia, sino de la capacidad de generar relevancia en cada ocasión de consumo. Como resume Uranga: "Los operadores deben replantearse cómo aportan valor para que cada euro gastado merezca la pena para el consumidor".




