por InfoHoreca 29 de junio, 2018 Hostelería comentarios Bookmark and Share
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Caídas, quemaduras, altas temperaturas, insolaciones, cortes… Los profesionales de la hostelería se exponen a un gran número de peligros en la cocina, sobre todo en temporada alta, cuando el ritmo de trabajo es mayor. Es por ello que desde Asepal ofrecen una serie de consejos para evitar estos riesgos.

Chiringuitos, terrazas, puestos ambulantes… la temporada alta en el sector hostelería siempre va acompañada de un aumento de lesiones relacionadas con la llegada del verano como, por ejemplo, las insolaciones. ¿Deberían ir los camaremos con protección solar y gafas de sol? Deberían. De hecho, tanto las gafas de sol como la crema solar están considerados por normativa equipos de protección individual, pero buena parte del sector lo desconoce. Es un ejemplo, pero hay más.

Muchas veces se detecta una falta de formación sobre el uso de equipos de protección sobrelos riesgos que corren los equipos de hostelería en verano (insolaciones, quemaduras, cortes…) o incluso ni se estableceun plan de prevención. "A simple vista, pueden parecer lesiones menores pero revisten importancia y, con la llegada de la temporada alta, aumentan", advierten desde Asepal.

A primera vista, los cortes y las quemaduras suelen ser los enemigos más recurrentes. Sin embargo, las altas temperaturas y el calor requieren el doble de atención y la incorporación de nuevos equipos de protección individual como las gafas de sol, las gorras y la cremas solares en los equipos de trabajo, especialmente aquellos que trabajan durante las horas de más exposición solar.

El portavoz de Asepal, Luis Gil, explica cuáles son estos riesgos y que equipos deberían tener en cuenta con la llegada del verano:

  • Cortes y pinchazos: pueden producirse al cortar alimentos con cuchillos y otros elementos afilados. Su prevención se realiza mediante el uso de guantes de malla metálica (EN 1082-1).
  • Quemaduras y abrasiones: pueden producirse a la hora de manipular superficies calientes, como bandejas para hornos o utensilios de cocina. Se previenen mediante el uso de guantes o manguitos que incorporan protección contra el calor (EN 407).
  • Caídas por resbalamiento: además de prevenirse mediante un mantenimiento de orden y limpieza en el lugar de trabajo, pueden reducirse en gran medida mediante la utilización de calzado debidamente certificado para ofrecer resistencia al resbalamiento (EN ISO 20345, 6 o 7, según las necesidades de protección).
  • Sobreexposición ocular a radiación UV: los efectos van desde la fotoqueratitis y la fotoconjuntivitis (inflamación de la córnea y la conjuntiva por absorción de radiación ultravioleta que suele desaparecer en unos días), hasta el desarrollo de cataratas corticales. El medio de protección más extendido es el uso de las gafas de sol que todos usamos (o deberíamos usar en nuestro día a día). “Las gafas de sol que utilizamos habitualmente en nuestra vida corriente son un EPI de Categoría I”, añade el portavoz de Asepal.
  •  Quemaduras cutáneas por exposición solar: En el caso de la exposición cutánea al sol, el abanico de efectos va desde la clásica quemadura solar, pasando por el fotoenvejecimiento y la fotodermatosis, hasta ya, en última instancia, el cáncer de piel, considerado el más frecuente del mundo, ya que su incidencia se dobla cada 15 o 20 años. En el ámbito laboral, el Real Decreto 773/97, considera las cremas solares como equipo de protección individual. Al ser estos fotoprotectores un producto cosmético-dermatológico, están sujetos a la regulación del Reglamento (CE) No 1223/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los productos cosméticos.

 

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