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por InfoHoreca 22 de junio, 2018 Proveedores comentarios Bookmark and Share
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Controlar los textiles de los hoteles es más sencillo gracias al sistema RFID, que facilita no sólo la realización del inventario, sino también la gestión de los productos conjunta entre el establecimiento y la lavandería. Para instalarlo se necesitan los TAGs, un software y un hardware. El resultado: mejora los procesos, se evitan errores y se disminuyen costes.

El montaje de una instalación RFID consta de tres partes: los tags, un software y un hardware.
Un tag es un chip incorporado a la prenda en una especie de “lentejuela” que lleva integrada una antena. Sería como el ADN de cada prenda, ya que cada uno de ellos tiene un número o código que lo identifica con un cliente.

Los TAGs han evolucionado y cuentan con dos opciones, el tag y la etiqueta-tag. Estos deben ser resistentes a los lavados industriales y a los productos químicos a los que son sometidas las prendas, así como a las altas temperaturas de los planchados.

En cuanto al hardware, la instalación consta de un arco; una cabina, donde se realizan lecturas masivas de artículos y se pueden pesar; un equipamiento especial para la lectura de paquetes; y una PDA.

Mientras, el software se encarga, principalmente, de controlar las entradas y salidas de los artículos. Entre sus funcionalidades se encuentra la facilidad que posee para la identificación, localización, trazabilidad y gestión de artículos; la integración transparente de datos con el sistema de gestión de la empresa; la generación de informes por clientes o artículos; la detección de errores en cada uno de los procesos; o la gestión de la trazabilidad de cada una de las prendas, lo que permite su control por pérdida, desgaste, rotura.

Funcionamiento de la instalación

Su funcionamiento resulta sencillo: Resuinsa, que se encarga de suministrar los textiles inteligentes con tags incorporados, proporciona las prendas al hotel. Este recibe y realiza el inventario de artículos, cuya información sube a la nube, donde se almacena y gestiona.

El establecimiento envía los textiles a la lavandería, la cual, con esta tecnología, puede subir la información pertinente a la nube. De esta manera, el sistema también permite ahorrar tanto en tiempo como en personal a la hora de contar y controlar las existencias.

Si la instalación para textiles inteligentes se encuentra en el hotel y es este el que gestiona el lavado, también lo puede realizar a través de lavanderías que no tienen el sistema o lava las prendas en su propia lavandería. Igualmente, con esta tecnología puede controlar y verificar la trazabilidad de la ropa.

Qué sucede en el caso de robo o pérdidas

Asimismo, los hoteles pueden ser víctimas de pérdidas que no son derivadas del proceso entre el establecimiento y la lavandería y que pueden distorsionar la base de datos: huéspedes que se llevan género o empleados que lo sustraen.

Existen un par de opciones para controlar estos extravíos: una alfombra antirrobo que está equipada con un lector de tecnología RFID y una antena colgada en el techo capaz de leer espacios más altos de 3,5 metros.

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