por InfoHoreca 27 de mayo, 2014 Ahorro energético comentarios Bookmark and Share
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Empresas, entidades públicas y los propios turistas están siendo protagonistas del desarrollo y consolidación de un nuevo modelo de destino turístico. El apego a la naturaleza y el respeto al entorno son dos valores determinantes para impulsar la competitividad de los hoteles que, junto con el resto de agentes involucrados en esta industria, trabajan por cumplir las expectativas y demandas de los nómadas más ecológicos.

Los hoteles ecológicos despiertan cada vez mayor interés. Según una encuesta realizada por la agrupación Small Luxury Hotels of the World, uno de cada tres estadounidenses prefiere este tipo de establecimientos; mientras que franceses, alemanes y británicos se decantan por alojamientos rurales. Éste es el público al que se presta una mayor atención, no en vano el 15% de los turistas que reservaron en febrero una casa rural en España fueron extranjeros. 

El gran reto de nuestro modelo turístico, rural o no, es consolidarse como destino sostenible y para lograrlo se enfrenta a dos objetivos: minimizar los impactos negativos derivados de un hotel y maximizar sus beneficios económicos.

“Todos los que estamos involucrados en el sector tenemos la obligación de dar respuesta a la demanda de nuestro cliente que, cada vez más, está evolucionando hacia la sostenibilidad. Además, este concepto está muy ligado a la competitividad de las mismas empresas”, recuerda Ana María Márquez, del Instituto Tecnológico Hotelero.

Según una reciente encuesta realizada por la web de viajes TripAdvisor, al menos el 81% de los viajeros da importancia a los establecimientos que implantan prácticas sostenibles. En España, el 77% de los hoteleros lo hacen, la mayoría gracias a los programas impulsados desde los ayuntamientos. 

En la última edición de Fitur Green se pusieron sobre la mesa las acciones a nivel privado y de administración pública que se están llevando a cabo para conseguir esta importante ventaja competitiva. Uno de los destinos más implicados es Barcelona, que colabora con toda la cadena de valor turística (desde la touroperación, el transporte, el alojamiento hasta las empresas proveedoras de herramientas de monitoreo, certificaciones, análisis de eficiencia energética y gestión sostenible) para configurar una oferta que prioriza a los hoteles con certificaciones ambientales reconocidas, espacios y servicios especializados en la organización de acontecimientos o visitas a la ciudad con medio de transporte sostenibles.

La apuesta por esta vía le ha valido al Valle de Arán el ser, desde finales de enero, el primer destino de montaña certificado como ‘Biosphere Destination’, distintivo otorgado por el Instituto de Turismo Responsable, entidad asociada a la Unesco y a la Organización Mundial de Turismo (hasta ahora, en Cataluña sólo ostentaba el distintivo Barcelona).

“Apostamos por la sostenibilidad, no sólo para conservar este territorio sino también para seguir siendo competitivos poniendo en valor el medioambiente, el patrimonio natural y cultural local que hemos conservado a lo largo de los siglos y que son el principal motivo para atraer nuevos turistas que disfruten de los encantos únicos de nuestro país”, señala el Sindic d’Aran, Carlos Barrera.

El pasado mes de julio fue la Sociedad Mixta de Turismo de Gijón la que superó la auditoría que realiza el Instituto de Turismo Responsable según los parámetros exigidos por este estándar, un sistema muy apreciado por el sector gijonés, que les “permitirá trabajar en acciones para aumentar la eficiencia en la gestión turística”.

La ubicación privilegiada de estas localidades es un punto a favor importante que facilita la gestión sostenible. De hecho, la ventaja de la hostelería rural hacia el turismo ‘eco’ es precisamente encontrarse en un entorno donde el aprovechamiento de los recursos energéticos es cercano: aire, sol, agua y biomasa. La principal dificultad está en cómo atraer un mayor número de clientes. Según la estadística nacional sobre la coyuntura turística en 2013, la mayoría de los viajeros registrados el pasado año –un 83%– se decidieron por hoteles y tan sólo el 17% prefirió acudir a un camping, apartamento o casa rural.

No obstante, desde el punto de vista de pernoctaciones, los porcentajes varían tímidamente: un 74% se decantó por el sector hotelero y un 26% por el extrahotelero. Destaca especialmente el incremento de las visitas a alojamientos de turismo rural, un 10% más en febrero respecto al año anterior; y el aumento registrado de los no residentes, del 4,6% en comparación con 2012. “Ha quedado demostrado que al menos a corto plazo sólo la ocupación por parte de extranjeros puede salvar la oferta de este sector turístico, pero todavía queda trabajo por hacer para su difusión”, señala la organización de Autónomos de Turismo Rural, Autural.

Dar con la mejor vía para comunicar al cliente el valor diferencial de los establecimientos ‘ecológicos y sostenibles’ es determinante. Para Francisco Niño, alcalde de la localidad tinerfeña de Arona –que aspira a la categoría de ‘Biosphere Destination’–, contar con una certificación es una de las mejores vías para ser reconocido. “Se trata de una herramienta útil más, tanto para los touroperadores como para los empresarios hoteleros, que permite fidelizar turistas y consolidarnos aún más en el mercado europeo”. 

Orientar la estrategia hacia medidas responsables con el medio ambiente y fomentar actividades turísticas que involucren al cliente con el entorno les valdrán a estos destinos la consolidación de su imagen. Y seguir trabajando por el turismo regenerativo desde el punto de vista económico, tanto para el entorno como para las propias empresas. 

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