La tortilla española ya no es solo un icono gastronómico: es un modelo de negocio rentable y en plena expansión. La cadena La Martinuca, creadora de la categoría "Tortillería de Especialidad", ha cerrado 2025 con una facturación de 7,3 millones de euros, duplicando sus ingresos respecto al ejercicio anterior y consolidando un EBITDA positivo de doble dígito.
9 unidades operativas y una expansión calculada
En 2025, La Martinuca reforzó su presencia en la Comunidad de Madrid (Alcobendas, Pozuelo, Sanchinarro y Madnum), amplió su huella al sur con Sevilla y demostró la versatilidad de su modelo en destinos de alta rotación como Ibiza y Formentera.
Hoy suma 9 unidades operativas consolidadas en España y abrirá en Valencia el próximo 9 de marzo, Día Internacional de la Tortilla, en el emblemático espacio que ocupaba la histórica Cervecería Cánovas. La llegada a esta ciudad marca un punto de inflexión en la expansión nacional de la marca. "El objetivo no es crecer rápido, sino crecer con coherencia operativa y consistencia de marca", transmiten sus creadores.
De receta tradicional a caso de estudio empresarial
Fundada por Víctor Naranjo y Álvaro González, con el respaldo de Pablo Castellano, María Pombo, Natalia Coll y Adrián González, La Martinuca nació con una propuesta clara: dignificar la tortilla de patatas hasta convertirla en el centro de una experiencia gastronómica especializada.
En palabras de Víctor Naranjo, cofundador y CEO de La Martinuca: "Hemos construido un modelo sólido antes de acelerar. La especialización monoproducto nos permite controlar cada variable operativa y generar retornos sostenibles".
Detrás del concepto hay ingeniería operativa:
- Modelo monoproducto
- Simplificación radical de la cadena de suministro
- Control de merma milimétrico
- Alta rotación
- Estructuras ligeras
- Replicabilidad inmediata
El resultado: un sistema de baja complejidad técnica, márgenes consistentes y aperturas diseñadas para madurar rápidamente.




