El producto se elabora con pimientos del piquillo rojos, pequeños y de carne fina y compacta, que se asan previamente a llama directa, siguiendo el método tradicional. Posteriormente se pelan a mano y se confitan en aceite de oliva a baja temperatura, una técnica que potencia su textura y dulzor natural.
Uno de los rasgos diferenciales de esta elaboración es que los pimientos se procesan "en seco", sin añadir agua durante el proceso, con el objetivo de preservar la intensidad del sabor del piquillo recién asado.
La materia prima procede de la campaña de recolección de septiembre a noviembre, periodo en el que el producto alcanza su punto óptimo de maduración.
El resultado es una conserva pensada para ofrecer un acompañamiento versátil para carnes y pescados, con un formato listo para consumir.
Formato pensado para restauración y consumo gourmet
Los pimientos se presentan empacados en lata de 125 gramos de peso neto, un formato diseñado para facilitar su uso en cocina. La propuesta responde a una lógica de conveniencia habitual en el canal horeca: abrir, templar y servir, manteniendo al mismo tiempo el perfil organoléptico de un producto elaborado según la tradición conservera navarra.
Se podrá encongrar a La Catedral de Navarra en el Pabellón: 6 Stand: 6E04.




