La elaboración destaca por su textura cremosa, conseguida mediante una combinación de quesos, nata, huevos, azúcar y harina fina de maíz espesante Maizena, ingrediente que aporta consistencia a la mezcla.
Uno de los aspectos clave de la preparación es el reposo. Tras la cocción, la tarta debe enfriarse a temperatura ambiente y reposar entre cinco y seis horas antes de su consumo para alcanzar la textura característica de este postre, con un centro suave y cremoso.
La receta también permite adaptar la mezcla de quesos según las preferencias del establecimiento, siempre que se mantenga un volumen y un contenido graso similares. Como acabado, puede servirse sola o acompañada de fruta fresca, siropes u otras elaboraciones, ofreciendo margen para la personalización por parte del chef.
Elaboración
- Precalentar el horno a 240ºC sin aire.
- En un recipiente mezclar los huevos, la Maizena y el azúcar con ayuda de una varilla.
- Añadir la nata y los quesos y triturar todo con un túrmix. Puedes alternar los quesos según tu preferencia, tratando de mantener el mismo volumen y materia grasa.
- Cubrir un molde de tarta de 26 cm con papel de horno y verter la mezcla de la tarta.
- Introducir en horno y bajar la temperatura del mismo a 220ºC, hornear durante 45 minutos. Este tiempo y temperatura puede cambiar debido al tipo de recipiente o de tipo de horno.
- Una vez terminada la cocción sacar la tarta del horno y dejar enfriar a temperatura ambiente, nunca en nevera. Es conveniente dejar la tarta reposar unas 5-6 horas hasta su consumo. Ten en cuenta que la textura en el centro de la tarta una vez reposada debe ser blanda, y mucho más en la finalización de su cocción en el horno. Es probable que tengas que hacer 1 o 2 pruebas antes de conseguir tu punto ideal.




