Desde el punto de vista nutricional, el huevo aporta proteínas de alta calidad y nutrientes esenciales como vitamina D, B12, A, folatos, hierro, zinc y selenio.
La FAO señala que los alimentos de origen animal aportan nutrientes esenciales en formas altamente biodisponibles, lo que facilita su aprovechamiento por el organismo a lo largo de todas las etapas de la vida.
Además, el huevo contiene compuestos de interés como la colina, relacionada con el sistema nervioso, y carotenoides como luteína y zeaxantina, asociados al rendimiento cognitivo y la protección frente al estrés oxidativo.
Evidencia científica y salud cognitiva
Diversos estudios recientes analizan la relación entre el consumo de huevo y la salud cerebral. Una investigación publicada en la revista científica Journal of Nutrition, realizada por investigadores de la Universidad de Loma Linda, indica que el consumo habitual de huevo (cinco o más unidades semanales) se asocia con hasta un 27 % menos de riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer en personas mayores, dentro de un patrón dietético saludable.
Este posible efecto se vincula a nutrientes como la colina, precursora de la acetilcolina, implicada en procesos de memoria, así como a otros compuestos bioactivos relacionados con la función neuronal.
Su versatilidad culinaria, facilidad de preparación y coste accesible facilitan su incorporación en la dieta diaria, tanto en elaboraciones simples como complejas, favoreciendo la adherencia a patrones de alimentación saludables.
El IEH subraya que el huevo puede desempeñar un papel relevante en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la edad avanzada, contribuyendo a cubrir necesidades nutricionales específicas.
La Doctora en Nutrición y profesora e investigadora en epidemiología nutricional de la Universidad Complutense de Madrid, Laura Bermejo López, subraya la importancia de este nuevo habito de consumo: “El huevo ocupa un lugar destacado ya que es un alimento de alto valor nutricional que contribuye de forma esencial a cubrir los requerimientos de numerosos nutrientes. Además, la ciencia ha demostrado, de manera consistente en los últimos años, que no tiene efectos negativos sobre la salud cardiovascular en población sana. Por tanto, incluir el huevo en el contexto de una dieta equilibrada no solo es seguro, sino recomendable”.
Alimentación basada en la evidencia
Las guías de la Senc indican que el consumo de huevo en personas sanas no se asocia a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular cuando forma parte de una dieta equilibrada. Además, promueven un modelo alimentario sostenible basado en alimentos accesibles y en el uso eficiente de los recursos.
En este contexto, el huevo se integra como un alimento de alta disponibilidad y valor nutricional, respaldado por estándares europeos en materia de seguridad alimentaria, bienestar animal y sostenibilidad.





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