El universo de Rosi La Loca continúa su expansión con la apertura de Victoria by Rosi La Loca en el centro de Madrid. El nuevo establecimiento llega con una propuesta centrada en la celebración, tanto de grandes hitos como de pequeños momentos cotidianos, a través de un concepto que combina imaginación, color y una estética marcada por el maximalismo.
El establecimiento, está ubicado en la Calle de la Victoria, 14, en pleno Barrio de Las Letras y a escasos metros de la Puerta del Sol, el grupo suma su octavo local.
La propuesta conceptual del restaurante se articula en torno a la libertad de ser y a una experiencia que comienza antes de la propia comida. El diseño, la ambientación y la puesta en escena forman parte esencial de un recorrido que busca implicar al comensal desde su llegada.
La sangría
La sangría, adquiere un papel central en la carta. El local incorpora un sistema de grifos que permite exhibir distintas variedades, convirtiendo la barra en un espacio visual donde predominan los colores y las mezclas. La oferta incluye desde versiones tradicionales, con y sin alcohol, hasta reinterpretaciones elaboradas con vino de Jerez, pacharán o champagne, además de creaciones propias como La Fresa del Deseo o Victoria Pink Signature.
Cocina reinterpretada
En el apartado gastronómico, la cocina está liderada por Javier Alfaro y se basa en la tradición española reinterpretada con un enfoque creativo. La carta combina platos reconocibles del grupo, como las bravas, la tortilla o las croquetas, con nuevas propuestas diseñadas para este espacio como lo son:
- Bao de oreja de Jaime
- Ensaladilla
- Callos Casa Victoria
- Albóndigas de pollo al curry
- Huevos rotos con jamón ibérico, gambones al ajillo o atún rojo
- Tiradito de salmón con yuzu y aceite de sésamo
- Pulpo a la brasa
- Rape de tripa negra con pilpil
- Lomo a la parrilla
- Entrecot con salsa Café de París o bearnesa
- Arroz del señorito
- Paella valenciana
- Arroz de boletus
- Tarta de queso
- Tiramisú
- Tarta de chocolate
Recorrido entre reflejos y victorias
El diseño interior del restaurante, con una superficie aproximada de 200 metros cuadrados, se divide en dos áreas principales que estructuran la experiencia.
- Salón de los Reflejos: Un entorno que atrapa desde el primer momento, donde el techo, cubierto por una composición de lámparas de araña de cristal, convive con grandes fresas suspendidas a distintas alturas que rompen cualquier expectativa. Además, las columnas en verde oscuro con detalles dorados contrastan con una envolvente paleta de tonos fucsias, ocres y naranjas, mientras las paredes, revestidas con murales de gran formato, despliegan un imaginario lleno de naturaleza y animales que envuelve al comensal.
- Salón de la Victoria: Recoge esa intensidad y la transforma en una atmósfera más escénica y envolvente. Aquí, el techo se convierte en una composición geométrica de formas circulares superpuestas, iluminadas y repetidas, que generan un efecto hipnótico desde cualquier punto del espacio. Las paredes continúan desarrollando ese imaginario, pero en esta sala están presididas por esculturas de Rosi en acabado dorado, que refuerzan la idea de victoria y elevan el conjunto a un plano más simbólico.
El conjunto arquitectónico respeta la estructura original del edificio, reinterpretándola desde una estética ecléctica que combina referencias clásicas con elementos contemporáneos.




