Las colaboraciones entre proyectos gastronómicos se consolidan como una de las fórmulas que muchos negocios están explorando para generar nuevas ocasiones de consumo y ampliar su alcance. Un ejemplo reciente en Madrid es la alianza entre My Basket y Treze, que han desarrollado una propuesta conjunta pensada para el consumo cotidiano.
La iniciativa reúne a Blanca Herrero y al chef Saúl Sanz, dos proyectos con posicionamientos diferentes pero con una visión común sobre el producto y la cocina de temporada. El resultado son dos platos exclusivos disponibles en Madrid a través de Glovo, además de en el propio obrador.
Dos recetas que conectan cocina casera y técnica contemporánea
La colaboración se concreta en dos elaboraciones que trasladan la identidad de ambos proyectos a un formato accesible y pensado para el día a día.
Por un lado, unas lentejas con setas, elaboradas a partir de un sofrito sencillo y una cocción pausada que potencia el sabor natural de la legumbre y del producto vegetal. La receta busca una interpretación reconocible y reconfortante de uno de los platos más tradicionales de la cocina española.
La segunda propuesta son albóndigas al curry verde con fideos vermicelli, donde la carne se combina con una salsa aromática elaborada con leche de coco y pasta de curry verde, perfumada con jengibre y hojas de lima kaffir.
Cocina de temporada en formato cotidiano
La colaboración refleja el encuentro entre dos modelos gastronómicos diferentes. Por un lado, My Basket se ha posicionado en el barrio de Chamartín como un obrador especializado en cocina equilibrada y platos preparados de calidad pensados para resolver el día a día. Por otro, Treze representa el proyecto personal de Saúl Sanz en Madrid, reconocido por una cocina de temporada precisa y centrada en el producto.
La propuesta estará disponible de lunes a viernes, tanto en el obrador como a través de Glovo, adaptando esta colaboración culinaria a los hábitos actuales de consumo urbano.
Más allá de las recetas concretas, la iniciativa ilustra cómo distintos formatos de colaboración entre marcas gastronómicas están emergiendo como una vía para experimentar con nuevos canales de venta y conectar con públicos diferentes, especialmente en ciudades con una escena culinaria dinámica como Madrid.




