Arzábal Market apuesta por la gastronomía en formato barra dentro de uno de los enclaves turísticos y culinarios más transitados de la capital. El espacio mantiene su funcionamiento todos los días del año, de 10:00 a 01:00, ofreciendo pinchos, tapas y raciones pensadas para el consumo rápido sin renunciar a la calidad del producto.
El concepto principal de Arzábal Market se centra en reinterpretar el recetario clásico con técnicas contemporáneas. Entre sus platos más representativos destacan la croqueta de ibérico con leche de oveja, la vieira gratinada, el pulpo, el pincho donostiarra (huevo cocido con piparra) y los huevos con jamón.
La oferta líquida acompaña la propuesta culinaria con una selección rotativa de vinos blancos, rosados y tintos, además de cava y champán en un formato reducido que facilita el consumo dentro del mercado.
El diseño del espacio prioriza la eficiencia del servicio y la experiencia del visitante. La barra central está rodeada de producto fresco y zonas de exposición de vinos y aceites, mientras que la cocina permite la preparación de platos calientes, una característica poco habitual dentro de puestos de mercados tradicionales.
El público del espacio es transversal: desde consumidores locales que buscan el aperitivo clásico hasta turistas internacionales que se acercan por primera vez a la gastronomía española. El ticket medio se sitúa alrededor de 25 euros por persona, y no se requiere reserva previa.
Hermanos Pollo: street food con identidad castiza
El segundo concepto, Hermanos Pollo, está centrado en la reinterpretación del pollo asado y las aves en formato street food. El espacio gira en torno a un horno visible donde los productos se cocinan de manera continua, generando un componente sensorial basado en el aroma y el espectáculo culinario.
La carta incluye fingers de pularda, ensaladilla de pollo, flautín de tinga de pollo, empanadillas y una versión adaptada de la ensalada César en formato finger food.
Madrí: la taberna madrileña contemporánea
El tercer concepto, Madrí, representa el lado más castizo del proyecto. Inspirado en la taberna tradicional madrileña, ofrece tapas clásicas en formato ágil y de consumo rápido. La propuesta incluye oreja, torreznos, espárragos fritos y ensaladilla rusa.
El espacio destaca además por su identidad visual, que incluye un mural del artista David Cárdenas, con representaciones de elementos cotidianos de la vida urbana madrileña como farolas, bancos públicos, servicios de BiciMAD y monumentos de la ciudad.




