La alta gastronomía ya no solo entra por el paladar. En la nueva escena gastronómica, el interiorismo y la decoración textil han escalado a un papel protagonista. Los restaurantes de moda apuestan por conceptos donde cada detalle comunica una historia, un sabor y una experiencia coherente con la propuesta culinaria.
En este contexto, la mesa se convierte en un lienzo estratégico. Desde Carmela Martí Decoración lo saben bien: vestir un restaurante de moda implica comprender el alma del espacio, la filosofía del chef y la experiencia que se desea transmitir al comensal. Un trabajo que va mucho más allá de la estética y que requiere una personalización absoluta.
A continuación, cuatro espacios de referencia en diseño y gastronomía donde la decoración textil se integra como parte esencial del concepto, a través de proyectos desarrollados por Carmela Martí.
Flama: sobriedad elegante
Flama es un restaurante de líneas limpias y tonos cálidos, donde la mesa se erige como protagonista silenciosa de la experiencia. Reconocido por la Guía Michelin y con un Sol Repsol, el proyecto gastronómico del chef Eduardo Espejo se apoya en una puesta en escena sobria y elegante. La elección textil refuerza esa identidad mediante una mantelería en blanco roto, pulcra y sin artificios, que aporta luminosidad y genera un contraste equilibrado con una vajilla de inspiración artesanal. Un ejemplo de cómo la sencillez bien entendida puede elevar la percepción gastronómica.
Yugo The Bunker: el secreto está en los detalles
Bajo tierra y alejado del ruido exterior, Yugo The Bunker es uno de los restaurantes más exclusivos del panorama gastronómico actual. Este espacio de alta cocina japonesa, galardonado con una estrella Michelin, se inspira en la estética wabi-sabi, donde la imperfección se convierte en belleza. La decoración textil debía dialogar con este concepto. Para ello, se optó por textiles con motivos japoneses, estampados con textura y una paleta de tonos oscuros y sobrios. Las servilletas, personalizadas con el logo bordado en color amarillo, introducen un punto de contraste que refuerza la identidad del restaurante y la visión liderada por el chef Alan Rodríguez.
Daia Beach: elegancia desenfadada frente al mar
Ubicado en un entorno privilegiado, el restaurante del hotel Daia Beach propone una experiencia relajada, marcada por su filosofía ‘slow’. Aquí, el diseño textil adquiere un protagonismo natural a través de manteles de rayas, tejidos ligeros y una paleta cromática pensada para acompañar el paisaje sin competir con él.
El uso de materiales como el lino aporta frescura y naturalidad, transformando la mesa en una extensión del entorno marino. El textil no solo decora, sino que suaviza el espacio y refuerza la experiencia sensorial del comensal.
Retama: sofisticación gastronómica de raíz manchega
En el interior del Hotel Caminera, el restaurante Retama, liderado por el chef Miguel Ángel Expósito, propone una experiencia gastronómica profundamente ligada al territorio. Un espacio elegante y sobrio, donde cada plato es una declaración de identidad.
La puesta en escena debía acompañar este relato. Para ello, se optó por manteles individuales de piel con forma de piedra, que evocan el paisaje manchego, mientras que las servilletas, rematadas con festones, incorporan el logo del chef bordado como sello personal. Un ejemplo de cómo el textil puede reforzar el vínculo entre gastronomía y territorio.
En todos estos proyectos, vestir una mesa se convierte en una decisión estratégica. Desde la mantelería hasta el menaje, el textil actúa como hilo conductor que cose la experiencia completa y conecta la visión del chef, la arquitectura del espacio y la historia que cada restaurante quiere contar. Desde Carmela Martí Decoración, el trabajo se desarrolla en estrecha colaboración con arquitectos, interioristas y chefs, entendiendo que no existen dos restaurantes iguales ni dos formas idénticas de vivir la gastronomía.



