El proyecto "D-Cero. Futuro sin Desperdicio" ha permitido testar durante varias semanas hábitos de consumo más responsables por parte de los comensales. En este caso, el centro piloto ha sido el área de restauración de la sede central de PwC en Madrid.
La campaña se diseñó como una intervención integral a través de varias líneas de actuación complementarias como por ejemplo:
- Información clara y visual sobre el valor de los alimentos y el impacto ambiental y económico del desperdicio.
- Orientaciones prácticas al consumidor, ayudándole a ajustar cantidades y decisiones de consumo a sus necesidades reales.
- Implicación directa del personal de restauración, reforzando su papel como prescriptor y agente activo del cambio.
- Incentivos y pequeñas recompensas, diseñados para mantener la atención y la participación a lo largo de toda la campaña.
Este enfoque multidimensional responde a una de las principales conclusiones del sector: "la concienciación funciona mejor cuando se traduce en acciones concretas y visibles en el punto de consumo".
Resultados medibles en solo un mes de implantación
En los puntos analizados se registró una disminución general del desperdicio alimentario, con impactos diferenciados según el perfil de usuario. En el caso del personal de restauración, la respuesta fue inmediata. Durante las dos primeras semanas se alcanzaron reducciones de hasta el 68%, que posteriormente se estabilizaron en una reducción sostenida del 28% al cierre del periodo. Entre los consumidores, el cambio fue más progresivo, como suele ocurrir en iniciativas de modificación de hábitos. A partir de la segunda semana comenzó a observarse una tendencia clara, hasta alcanzar una reducción acumulada del 18%, coincidiendo con la consolidación de los mensajes y la activación de incentivos.
Un modelo replicable para la hostelería y el foodservice
El proyecto se enmarca en el objetivo estratégico de Aramark de reducir un 50% el desperdicio alimentario total de su cadena de producción y distribución antes de 2030, minimizando así su huella de carbono. Además, la campaña se alinea directamente con la Ley 1/2025 de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario, que refuerza la obligación de informar, formar y sensibilizar a todos los agentes del sistema alimentario.
Más allá de los resultados puntuales, la campaña supone un primer paso dentro de una estrategia de sostenibilidad a largo plazo que PwC y Aramark prevén extender a otras ubicaciones y líneas de negocio.
Para el sector hostelero y de la restauración colectiva, la experiencia demuestra que la reducción del desperdicio no solo es una obligación normativa, sino también una oportunidad de mejora operativa, reputacional y económica, especialmente cuando se aborda desde dentro de la organización.



