Hoy en día, la experiencia gastronómica incluye, además del sabor, el sonido o el aroma. Estas experiencias influyen en cómo los consumidores disfrutan de los alimentos. En este contexto, las últimas investigaciones sobre alimentación multisensorial apuntan al papel clave que desempeñan estos estímulos en la percepción del sabor y la satisfacción con la comida.
Un extra de crujiente
Esta búsqueda de experiencias más completas impulsa nuevas propuestas gastronómicas, como la diseñada por Lamb Weston. Las patatas de la gama Really Crunchy Fries logra mantener el crujiente durante 30 minutos, además de conservar su calor. "Un buen crujiente es una experiencia que empieza incluso antes de probar la patata. Ves su aspecto crujiente, escuchas el sonido al morderla y sientes la textura en cada bocado", señala Laszlo Orosz, Country Manager Iberia de Lamb Weston. Más allá de la textura, las patatas pueden servirse como guarnición, base de diferentes platos o acompañadas de salsas y toppings.
El interés de la patata frita en las redes sociales
Un reciente estudio de Datassential analizó, a través de social listening, los contenidos sobre la patata entre marzo de 2025 y febrero de 2026 en diferentes plataformas de RRSS, en países como Reino Unido, Francia, España, Italia y Alemania. En España, el análisis contabilizó 45.000 menciones y 12 millones de interacciones relacionadas con la patata, concentrando el 20% del engagement generado.
El análisis también muestra el interés que despiertan las nuevas formas de consumir y presentar este producto. Entre los contenidos que han generado mayor interacción aparecen las patatas con salchicha y queso, un ejemplo de las posibilidades que ofrecen las loaded fries para incorporar nuevos ingredientes y combinaciones.
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