La accesibilidad sigue siendo uno de los principales condicionantes a la hora de planificar las vacaciones para las personas con movilidad reducida en España. Según el informe “Viajar con movilidad reducida” de la Fundación Mutua de Propietarios, el 76% de este colectivo considera insuficiente la oferta de turismo accesible, una percepción que en el conjunto de la población asciende al 83%.
El estudio, incluido en el primer Barómetro de la Accesibilidad de la fundación, sitúa la valoración media de la accesibilidad durante los viajes en un 5,5 sobre 10. Aunque el resultado alcanza el aprobado, refleja un malestar extendido: uno de cada cuatro españoles puntúa este aspecto con un 5 o menos. Además, el 81% de la población asegura detectar de forma habitual barreras arquitectónicas en sus destinos turísticos, entre ellas escalones, ascensores de dimensiones reducidas o puertas pesadas en establecimientos vacacionales.
La accesibilidad condiciona la planificación del viaje
En España viven 2,41 millones de personas con movilidad reducida, según la Encuesta de discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia 2020 del INE. Para este colectivo, la elección del destino no depende únicamente de preferencias como playa o montaña, turismo urbano o rural, sino también del nivel de accesibilidad de alojamientos, equipamientos y entornos.
El informe apunta además a una percepción limitada sobre la conciencia social en torno a estas barreras. El 65% de las personas con movilidad reducida considera que la sociedad es poco o nada consciente de las dificultades que afrontan durante sus vacaciones, una opinión que el conjunto de los españoles eleva al 80%.
Pese a este escenario, el interés por viajar se mantiene. El 73% de la población general afirma que seguiría viajando aunque tuviera dificultades de movilidad. Sin embargo, entre quienes conviven ya con esa realidad, la respuesta es mucho más matizada: solo el 18% asegura que lo haría con seguridad y un 16% afirma que incluso descartaría irse de vacaciones.
Hoteles y destinos urbanos, los mejor valorados en accesibilidad
Por tipología de alojamiento, los hoteles y hostales son los establecimientos mejor valorados en materia de accesibilidad. Obtienen una puntuación media de 3,59 sobre 4 y son considerados como la opción más accesible por el 75% de los españoles. En el extremo opuesto se sitúan los campings y bungalows, con una valoración de 1,9 sobre 4.
En una posición intermedia aparecen los apartamentos turísticos, con 2,4 puntos, y las casas rurales y albergues, con una puntuación de 2,05 sobre 4. Los datos sugieren que la accesibilidad sigue siendo desigual según el tipo de alojamiento y que las opciones vinculadas al turismo rural o al contacto con la naturaleza presentan todavía mayores limitaciones de uso para personas con movilidad reducida.
La misma tendencia se observa al analizar el destino. Los entornos urbanos son percibidos como los más accesibles, con una puntuación de 4,6 sobre 5, mientras que los destinos de naturaleza obtienen la valoración más baja, con 1,87 puntos. El informe apunta así a una brecha entre la accesibilidad de las ciudades y la de otros entornos turísticos donde la orografía, la infraestructura o la adaptación de los servicios siguen siendo una barrera.
Una cuestión de autonomía y experiencia de viaje
Los resultados ponen de relieve que la accesibilidad no actúa solo como un requisito técnico, sino como un factor que condiciona la autonomía, la planificación y la propia experiencia vacacional. En el ámbito turístico, la disponibilidad de accesos adecuados, ascensores adaptados, recorridos practicables o habitaciones accesibles influye directamente en la capacidad de elección del viajero y en su nivel de confianza durante la estancia.
En este contexto, el informe de la Fundación Mutua de Propietarios plantea la necesidad de seguir avanzando en la adaptación de alojamientos y destinos para reducir barreras y ampliar la oferta realmente accesible. El reto afecta tanto a la infraestructura turística como a la planificación del destino, en un momento en el que la accesibilidad gana peso como criterio de calidad y de competitividad para el sector.




