El verano representa el momento de mayor facturación para la hostelería española, impulsada por el aumento del turismo y la intensa actividad de bares, restaurantes y locales de ocio. Sin embargo, este incremento de negocio también lleva asociado un mayor riesgo en materia de seguridad.
Según datos de ADT, aunque la hostelería ha reducido su peso en el total de incidentes de seguridad registrados durante el último año, los meses comprendidos entre julio y septiembre continúan concentrando la mayor actividad relacionada con intrusiones y robos en el sector.
La compañía señala que existen varias vulnerabilidades estructurales que los delincuentes conocen bien: los horarios nocturnos, la presencia habitual de efectivo en caja, la existencia de múltiples accesos —especialmente terrazas y entradas secundarias— y la incorporación de personal temporal menos familiarizado con los protocolos de seguridad.
Elevada rentabilidad y un bajo nivel de riesgo
José González Osma, director general de ADT, explica que los delincuentes suelen actuar donde perciben una elevada rentabilidad y un bajo nivel de riesgo, una combinación que puede darse en establecimientos que cierran de madrugada y manejan importantes ingresos diarios.
Para reducir esta exposición, los expertos recomiendan implantar sistemas de gestión remota de alarmas, reforzar la vigilancia de terrazas y perímetros exteriores, utilizar videovigilancia inteligente con inteligencia artificial, disponer de botones de atraco para emergencias y mantener conexión permanente con una Central Receptora de Alarmas. Estas medidas permiten mejorar la protección del negocio sin afectar a su operativa diaria ni a la experiencia de los clientes.




