Un horno que no distribuye bien el calor, una cafetera que no mantiene la presión o un lavavajillas industrial que tarda el doble de lo necesario no son inconvenientes que haya que tomarse a la ligera, son problemas que se van acumulando poco a poco hasta que el local pierde mucho más de lo que debería.
Por eso, antes de abrir (o de hacer una renovación total del local), es necesario tener claro qué maquinaria importa de verdad, cuáles son los errores más comunes que hay al elegirla y qué criterios debes seguir a la hora de escoger máquinas. Porque no se trata solo de comprar lo más caro ni de apostar por la última tecnología: se trata de comprar bien e informarse correctamente al buscar máquinas para hostelería. Algo que no todo el mundo sabe hacer, pero en lo que te vamos a ayudar.
El triángulo esencial: rendimiento, mantenimiento y consumo
Todo equipo profesional se apoya sobre tres factores que no suelen explicarse juntos, y debería. El rendimiento es lo primero que seduce (la potencia, la capacidad, la velocidad...), pero el mantenimiento y el consumo energético son los que realmente van a determinar si ese equipo será tu aliado o si, por el contrario, acabará siendo una carga a largo plazo.
Vamos a tomar como ejemplo una freidora industrial. A la hora de elegir, la mayoría se fija en la capacidad de la cuba y en el tiempo de recuperación de temperatura. Son datos muy importantes, por supuesto, pero el verdadero coste está en la frecuencia de limpieza que necesita su sistema de filtrado, en si dispone de apagado automático por seguridad y en cuántos litros de aceite consume por cada servicio. Esto es lo que hace que un equipo que parece barato acabe siendo mucho más caro para el negocio, entre otras cosas, porque necesite cambiar de aceite muchas más veces que uno de una gama superior.
Lo mismo podemos decir de otros elementos habituales, como cámaras frigoríficas, lavavajillas de cúpula o incluso hornos de convección. De todo esto debes sacar algo muy en claro: el precio de compra no es el criterio importante de verdad, lo que más cuenta es el coste total de su uso durante los tres primeros años.
Las máquinas que más fallan y debes tener localizadas
Hay un patrón que se repite demasiado en los negocios hosteleros, sobre todo en los que tienen máquinas que dan muchos problemas: compraron equipos domésticos o semiprofesionales pensando que aguantarían el ritmo de un servicio real. Y ya te adelantamos que eso no es así. No aguantan porque no están diseñados para un uso tan intensivo y masivo. Aquí el problema es más de enfoque que de marca o de prestaciones, o de precio.
Por poner el caso más habitual, vamos a hablar de las cafeteras. Las de uso doméstico no están preparadas para elaborar decenas de cafés por hora continuamente. Al estar sometidas a tanto uso, sus compresores se resecan, sus juntas van cediendo y, al final, la temperatura del conjunto deja de ser estable. ¿Y qué acaba pasando? Pues que el café pierde consistencia, la máquina se deteriora y el cliente se da cuenta de que la calidad es peor. Ahora multiplica esto por semanas. ¿El resultado? Que la reputación del negocio va bajando.
Esto se traslada a muchos más aparatos y, al final, sirve para extraer una conclusión clara. Si vas a trabajar algo a nivel profesional, necesitas equipo profesional. Puede que algo menos "top" te sirva durante un tiempo, pero se acabará resintiendo al cabo de los meses, o incluso de las semanas.
Cómo alargar la vida útil de cualquier equipo de hostelería
El mantenimiento preventivo es, con diferencia, la estrategia más rentable de la hostelería. Y lo mejor es que no necesitas un técnico especializado para esto, solo cumplir con las rutinas más básicas (y a veces algo tediosas): descalcifica las cafeteras y lavavajillas con frecuencia, revisa las juntas de los equipos de frío, limpia los filtros de los hornos y las campanas extractoras y demás tareas rutinarias.
La mejor forma de gestionar esto es crear un calendario sencillo y cumplirlo. Muchos fabricantes suelen faciltiar guías de mantenimiento básico que los propietarios no suelen leer, y que precisamente explican cómo evitar el deterioro prematuro de la maquinaria. Si un equipo se limpia y se revisa con regularidad, su vida útil puede ser del doble. Tenlo muy en cuenta.
También es aconsejable revisar los consumos energéticos de la maquinaria cada cierto tiempo. Cuando un equipo empieza a consumir más es porque algo está fallando, aunque no lo parezca. La anticipación es clave en estos casos: si consume más, revísalo, porque tarde o temprano acabará fallando por alguna parte.
La maquinaria es una parte fundamental de la hostelería. Haz compras con cabeza y dale un mantenimiento adecuado porque lo que conseguirás de vuelta no hará más que contribuir al crecimiento de tu negocio. Si necesitas buena maquinaria para hostelería no dudes en acudir a Hostelería Negocios.




