Cinco pesetas, un barco de vapor llamado Esperanza con destino a Barcelona y un oficio aprendido a los 14 años marcaron el inicio de una historia empresarial que llega ahora a su primer siglo. En 1926, Mateo Martí regresó a su localidad natal, Montaverner, después de formarse en el sector textil, y puso en marcha un pequeño taller familiar. Un siglo después, aquel proyecto es el origen de Resuinsa Group, que conmemora sus 100 años de actividad mientras Resuinsa alcanza los 50 años dedicada específicamente a la hostelería.
“Cumplir cien años solo es posible cuando se tuvo antes la visión de empezar algo con sentido”, explica Félix Martí Sempere, CEO de Resuinsa. Según señala, las distintas generaciones que han continuado el proyecto familiar supieron identificar nuevas oportunidades y orientar la actividad hacia sectores que posteriormente adquirirían un peso creciente.
De la industria textil a la especialización hotelera
La creación de Resuinsa estuvo ligada a uno de los cambios que experimentó la hostelería española durante la segunda mitad del siglo XX: la progresiva profesionalización de los establecimientos. En aquel momento, muchos hoteles recurrían a productos procedentes del ámbito doméstico para cubrir sus necesidades textiles. La compañía decidió desarrollar artículos concebidos específicamente para soportar las condiciones de uso de un establecimiento hotelero.
La diferencia no era únicamente estética. Sábanas, toallas, mantelerías y otros artículos debían soportar un uso mucho más intenso, ciclos continuados de lavado industrial y unos requisitos concretos de resistencia, durabilidad y presentación. La especialización permitió abordar el textil desde una perspectiva vinculada a la operativa diaria del hotel.
Esta evolución se apoyó en el conocimiento industrial acumulado por la empresa durante generaciones. El control de diferentes fases del proceso productivo, desde la selección de materias primas y la hilatura hasta la confección y los acabados, proporcionó un conocimiento técnico sobre el comportamiento de los tejidos y su adaptación a diferentes usos.
Ese conocimiento continúa siendo relevante a la hora de definir productos en función del tipo de establecimiento, su volumen de actividad, los procesos de lavandería, el nivel de servicio o el posicionamiento de la marca hotelera.
El crecimiento internacional de la hotelería cambia las necesidades
La expansión de las cadenas hoteleras españolas y su posterior internacionalización introdujeron nuevos retos. El crecimiento en diferentes destinos obligó a adaptar los productos y procesos a distintas condiciones operativas, modelos de alojamiento y formas de entender el servicio.
El textil dejó así de responder únicamente a una necesidad funcional. La ropa de cama, el baño y la mesa comenzaron a formar parte también de la identidad de los establecimientos. Hoteles urbanos, resorts, establecimientos boutique y proyectos de lujo presentan necesidades diferentes, tanto en prestaciones como en diseño y personalización.
Colores, tejidos, medidas, bordados y confecciones específicas permiten integrar estos elementos en los proyectos de interiorismo y reforzar la imagen de cada establecimiento. La ropa de habitación o de restauración pasa, de este modo, de ser un suministro necesario a participar también en la construcción de la experiencia del huésped.
Tecnología para controlar el ciclo de vida del textil
La evolución del sector durante los últimos años ha incorporado además nuevas herramientas para mejorar la gestión de los productos. Una de ellas es la tecnología RFID, aplicada al textil para identificar las piezas y seguir su recorrido entre el hotel y la lavandería.
La trazabilidad permite obtener información sobre el movimiento de cada artículo y mejorar la gestión de inventarios y de los procesos de lavandería. Para una actividad caracterizada por grandes volúmenes de ropa y una elevada frecuencia de lavado, disponer de información sobre el ciclo de cada pieza adquiere una importancia creciente.
La sostenibilidad se ha incorporado igualmente a esta transformación. Los proyectos de economía circular desarrollados por Resuinsa buscan prolongar el aprovechamiento de los textiles una vez finalizada su primera vida útil. Parte de las fibras procedentes de textiles usados pueden reincorporarse a nuevos productos, reduciendo así la generación de residuos y favoreciendo el aprovechamiento de materias primas.
Un siglo de industria y 50 años mirando al hotel
Los dos aniversarios sitúan a Resuinsa ante una doble perspectiva: los 100 años de trayectoria de Resuinsa Group y los 50 años de especialización de Resuinsa en el ámbito hotelero.
La historia comenzó con un pequeño taller familiar en Montaverner y un viaje en el Esperanza. Desde entonces, la actividad ha acompañado la transformación de la industria textil y, posteriormente, la profesionalización e internacionalización de la hostelería.
El recorrido refleja también cómo han cambiado las exigencias de un sector en el que el textil debe responder simultáneamente a cuestiones de resistencia, eficiencia operativa, imagen, personalización, trazabilidad y sostenibilidad.
Un siglo después de aquel primer taller, la compañía mantiene el conocimiento industrial como punto de partida y sitúa la innovación y la adaptación a las necesidades del hotel como parte de su evolución. El objetivo ya no consiste únicamente en fabricar ropa para un establecimiento, sino en entender cómo se utiliza, cómo se gestiona y qué papel puede desempeñar dentro de la experiencia hotelera.




