España comenzaba a experimentar cambios graduales en la década de 1920. La economía seguía siendo mayoritariamente rural, la industrialización avanzaba lentamente y el turismo era todavía incipiente. En este contexto, en diversas localidades de la Comunidad Valenciana, las condiciones laborales estaban marcadas por la escasez y la exigencia.
Fue en este entorno donde Mateo Martí, tras formarse como tejedor en Barcelona, regresó a su localidad natal de Montaverner (Valencia) para poner en marcha un pequeño taller textil equipado con sus primeras máquinas de tejer. El proyecto inicial se centró en la fabricación de punto y toallas, sentando las bases de lo que con el tiempo evolucionaría hacia una estructura empresarial de mayor dimensión.
A medida que avanzaban las décadas, la iniciativa familiar fue creciendo. La incorporación de la segunda generación marcó un punto de inflexión en el desarrollo del negocio. Félix Martí Olivares, formado en ingeniería textil, impulsó la integración de todas las fases del proceso productivo, desde la hilatura y el teñido hasta la tejeduría y la confección.
La década que lo cambio todo
En 1976, Martí Olivares tomó la decisión de crear una empresa especializada exclusivamente en textiles para hostelería, dando origen a Resuinsa. Esta iniciativa supuso una diferenciación estratégica dentro de la industria textil, al centrarse en un segmento que aún no estaba plenamente desarrollado.
En aquel periodo, aunque los establecimientos hoteleros comenzaban a evolucionar, muchas de sus necesidades operativas continuaban cubriéndose con productos diseñados para uso doméstico. La nueva empresa se orientó a desarrollar textiles específicos para el sector, con características adaptadas a su uso intensivo, como mayor resistencia, capacidad de soportar lavados industriales continuos y mantenimiento de la calidad a lo largo del tiempo. La mirada del director de desarrollo industrial Félix Martí Olivares, decía que, el sector hotelero requería soluciones textiles específicas que respondieran a sus condiciones de uso.
Con esta especialización, Resuinsa inició su actividad como una unidad enfocada en atender a un sector en proceso de profesionalización. La decisión reflejaba una tendencia emergente dentro del tejido empresarial español del siglo XX: la identificación de nuevas oportunidades en mercados aún poco desarrollados.
Décadas más tarde, con el turismo consolidado como uno de los principales motores económicos del país, aquella iniciativa se sitúa como un ejemplo de adaptación industrial a los cambios estructurales. El origen de Resuinsa en 1976 evidencia el papel de la anticipación estratégica en la evolución del sector textil vinculado a la hostelería.




