Flipco Tres Cantos acaba de abrir sus puertas con un proyecto de interiorismo desarrollado íntegramente por Guinda, el estudio de interiorismo y FF&E especializado en hospitality dirigido por Tania Peñate y Antonio de Juan.
La firma presenta un nuevo diseño de alojamiento que responde al crecimiento del flex living, un modelo que se sitúa entre la vivienda temporal y la hospitalidad tradicional y que responde a formas de vida menos ligadas a contratos residenciales de larga duración. Flipco propone alojamientos equipados para días, semanas o meses, combinando la autonomía de un apartamento con servicios y zonas comunes propias de un hotel.
Guinda ha asumido, además de la concepción de los interiores, la selección y suministro de mobiliario, iluminación, equipamiento y todos aquellos elementos que terminan trasladando el concepto al uso real del espacio. “Este tipo de proyectos obliga a pensar el interiorismo desde otro lugar. No estás diseñando únicamente una habitación ni una vivienda convencional, sino un espacio que tiene que acompañar muchos momentos diferentes de una misma persona. La clave está en conseguir que esa flexibilidad no se traduzca en espacios neutros o impersonales”, explica Tania Peñate, directora creativa de Guinda.
Estructura de los alojamientos
En Tres Cantos, esa idea se traduce en un proyecto con dos registros claramente diferenciados. Por un lado, las zonas comunes concentran la parte más expresiva. Presentan una paleta más vibrante, contrastes de texturas, iluminación con un punto escenográfico y espacios pensados para cambiar de uso a lo largo del día. Lobby, lounge, coworking y cocina gourmet se convierten en una secuencia de espacios donde trabajar, encontrarse o pasar tiempo fuera de la habitación.
Por otro lado, las habitaciones bajan la intensidad. Guinda trabaja con tonos más neutros y cálidos, materiales suaves, madera, textiles e iluminación más contenida para generar una sensación de calma y permanencia. El mobiliario se acerca a una escala más doméstica, incorporando zonas de trabajo, pequeñas áreas de estar y cocinas integradas para que el espacio funcione durante más momentos del día y no únicamente como dormitorio.
Ese contraste entre espacios más activos y otros más serenos resume también el reto que plantea este nuevo tipo de hospitality: diseñar lugares capaces de acompañar usos, ritmos y tiempos distintos sin perder identidad. Espacios que funcionen y sean capaces de generar una experiencia propia, reconocible y memorable para quien los habita.





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