Con vistas al Mediterráneo y una estética moderna marcada por la luz, el Spinola Hotel requería mucho más que una solución textil. Necesitaba una propuesta capaz de integrarse de forma natural en el interiorismo del proyecto, conectando con su arquitectura, su identidad visual y el perfil cosmopolita de sus huéspedes.
Escuchar el espacio
Antes de definir los textiles, el proyecto requiere la observación del espacio, interpretando su lenguaje y comprendiendo qué sensaciones quiere transmitir. Para el Spinola Hotel, Carmela Martí desarrolló distintas propuestas visuales donde las texturas, las tonalidades y la caída del tejido se fusionaban con el mobiliario, los materiales y la estética contemporánea del proyecto. Por ello, la selección de los tejidos debía acompañar la luminosidad del Mediterráneo sin restarle protagonismo aportando equilibrio, calidez y confort visual.
Uno de los momentos clave del proceso es comprobar cómo el proyecto cobra vida. Para ello, las habitaciones piloto permitieron visualizar cada elemento textil en el espacio real. La incidencia de la luz natural, el movimiento de las cortinas o la manera en que los textiles suavizan la acústica forman parte de esos detalles casi imperceptibles que terminan definiendo la experiencia de un hotel.
La toma de medidas, realizada in situ por el equipo de Carmela Martí, resultó esencial para alcanzar esa sensación de integración perfecta. No existen dos instalaciones iguales, ya que cada habitación requiere de soluciones específicas y cada techo condiciona el sistema técnico que hará posible una caída impecable. De hecho, detrás de la aparente naturalidad de una cortina bien instalada existe un trabajo minucioso de confección a medida, técnica y coordinación.
De Valencia a Malta
Desde Valencia hasta Malta, el equipo de Carmela Martí se desplazó al Spinola Hotel para supervisar cada fase del proyecto y realizar la instalación final de rieles y cortinas, cuidando cada detalle para que el resultado mantuviera la coherencia estética del conjunto. Así, en este establecimiento, los elementos textiles se integran de forma natural en la arquitectura y contribuyen a construir una atmósfera serena y equilibrada. Un proyecto que refleja la capacidad de Carmela Martí para trasladar su savoir-faire y su confección a medida a cualquier parte del mundo.




