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por InfoHoreca 22 de julio, 2020 Hostelería comentarios Bookmark and Share
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El aire interior puede estar hasta 50 veces más contaminado que el exterior, una circunstancia que ahora más que nunca es importante observar para mantener limpio el interior de los establecimientos hosteleros y alojamientos turísticos. Con esa premisa, Camfil, especialista en sistemas de filtración de aire, ofrece una serie de consejos para lograr espacios seguros. 

Entender el entorno, categorizar los requerimientos de calidad del aire, realizar una lista de verificación, identificar los contaminantes potenciales, monitorizar el nivel de partículas y conocer los requisitos para la renovación del aire son los seis pasos clave para garantizar que la calidad del aire del interior de los establecimientos es buena. Camfil, fabricante de purificadores de aire para hoteles y otros establecimientos, especifica a continuación cómo abordar cada uno de ellos. 

Entender el entorno

En las últimas semanas, muchos estudios mantienen que la COVID-19 parece permanecer en el aire más tiempo del que se imaginaba y las gotas contaminadas que contienen el virus pueden sobrevivir en superficies durante días.

En estas circunstacias, preparar el lugar del trabajo para la vuelta a la actividad, teniendo en cuenta que la contaminación del aire puede generarse desde cualquier lugar, incluso fuera de las instalaciones, es una responsabilidad de las empresas tanto para con sus trabajadores como para con los clientes.

Es importante destacar los riesgos potenciales que rodean al negocio, como la contaminación del aire debido al tráfico exterior o a los humos de las fábricas del vecindario, incluso los gases y los olores procedentes de los restaurantes cercanos pueden dar la alarma. Evaluar la atmósfera exterior junto con la calidad del aire interior es el primer paso en el proceso para recuperar el control.

La filtración del aire es una de las formas de luchar contra el impacto de los posibles riesgos, como los patógenos transportados por el aire, los compuestos orgánicos volátiles (COV), la contaminación por polvo, etc. 

Categorizar los requerimientos de calidad del aire

Existen leyes de calidad del aire, de vigilancia de la contaminación atmosférica y de control reglamentario que definen y clasifican los niveles de contaminantes y emisiones liberados en la atmósfera. Si bien las leyes varían mucho de un país a otro, todas están diseñadas para proteger la salud humana, los procesos comerciales y el medio ambiente de las concentraciones de contaminantes en el aire.

Después de la pandemia de la COVID-19, la importancia y el significado de estas medidas son de alta prioridad. Los esfuerzos de regulación comienzan con la categorización de los contaminantes del aire, el establecimiento de sus límites para evitar cualquier daño humano y la adopción de las medidas adecuadas para mitigar los riesgos que implican.

Por lo tanto, todas las empresas deben identificar las sustancias conocidas como contaminantes del aire o partículas nocivas en el aire circundante para iniciar el plan de control.

Por ejemplo, la Ley de Aire Limpio de los Estados Unidos ha identificado seis contaminantes principales que deben ser eliminados. Se trata de la contaminación por partículas (a menudo denominada materia particulada), el ozono a nivel del suelo, el monóxido de carbono, los óxidos de azufre, los óxidos de nitrógeno y el plomo.  Estos contaminantes pueden dañar la salud humana, el medio ambiente y causar daños a la propiedad. La contaminación por partículas y el ozono a nivel del suelo son las amenazas más extendidas para la salud en todo el mundo. 

Una vez que la empresa haya clasificado sus requisitos de calidad del aire, se puede diseñar un plan apropiado para eliminar las partículas nocivas y mitigar los posibles riesgos.

Realizar una lista de verificación

Otro paso es asegurarse de que se realicen comprobaciones en la unidad de tratamiento de aire (UTA) para garantizar que no hay fugas en la derivación del filtro y que las juntas proporcionan un buen sellado. En caso de fuga, la higiene y la eficacia del filtro de aire se pueden ver comprometidas junto con un impacto en el rendimiento energético.

Es importante hacer de esto una prioridad en la lista de verificación para asegurar la buena calidad del aire interior. Dado que el aire puede desempeñar un papel central como medio de transporte de microorganismos, en los entornos controlados la vigilancia microbiana es útil para medir la calidad del aire e identificar situaciones críticas según el NCBI. Este protocolo debería ser parte de los controles reglamentarios, ya que se utiliza para la vigilancia general de la contaminación del aire.

La otra comprobación es medir la pérdida de carga que se produce al instalar un filtro en la unidad de tratamiento de aire. Cuando se actualizan los filtros de aire, es importante asegurarse de que cumplen con la normativa ISO 16890 (Clasificación de producto ASHRAE 52.2) y para los filtros HEPA con la Normativa EN1822. 

La elección del filtro de aire depende del riesgo de la aplicación y de la eficacia que la empresa necesite lograr para reducir los riesgos potenciales. Para aplicaciones de uso general como unidades de tratamiento de aire (UTA) que den servicio a un edificio público general o a una oficina, Camfil recomienda un filtro de una eficacia ePM1 60% como mínimo y para aplicaciones de alta seguridad como los hospitales, se recomienda un mínimo HEPA H13. 

Identificar los contaminantes potenciales

Los microbios, los productos químicos, los olores, los gases, el ozono... estas partículas generan riesgos comunes, para identificar estos riesgos la introducción de la solución de filtración correcta es fundamental. Debido a la reciente pandemia de COVID-19, este paso es muy importante en la seguridad de la salud, ya que estos contaminantes pueden dañar el sistema inmune y actuar como un obstáculo en la lucha contra las infecciones. Por ejemplo, la exposición de una persona al ozono dependerá principalmente de dónde viva y trabaje. El aire exterior contiene sustancias químicas emitidas por procesos industriales, humos de escapes, actividades agrícolas, reacciones fotoquímicas atmosféricas, etc. 

El aire interior puede contener los contaminantes del exterior además de los contaminantes generados en la sala o el edificio, haciendo que su aire interior, en muchos casos, sea peor que el aire exterior. Las sustancias químicas generadas en el interior provienen de productos que contienen compuestos orgánicos volátiles (COV) como pinturas, materiales de construcción, productos de limpieza y equipos de oficina (como las fotocopiadoras).

 

El aire que rodea a zonas peligrosas, por ejemplo, las estaciones de gas, pueden contener niveles más altos que en otras zonas. Las personas que trabajan en industrias que fabrican o utilizan productos químicos pueden estar expuestas a niveles más altos. La contaminación por partículas (polvo, suciedad, hollín y humo, y pequeñas gotas de líquido) incluye partículas gruesas de un tamaño comprendido entre 2,5 y 10 micras, partículas finas de entre 0,1 y 2,5 micras; también conocidas como PM2,5, y partículas ultrafinas de tamaño menor a 0,1 micras. PM1, la partícula ultrafina puede contribuir a enfermedades mortales como ataques cardíacos, cáncer de pulmón, demencia, enfisema, edema y otras enfermedades graves, que conducen a una muerte prematura. Cada persona inhala 25 millones de partículas con cada inhalación; cuantos más contaminantes ingerimos, mayores son las posibilidades de contraer enfermedades.

 

Las soluciones de filtración de aire dependen del nivel de riesgo que se quiera aplicar. Las áreas de alta densidad con alrededores afectados, como laboratorios, unidades de contención o zonas en cuarentena, necesitan un nivel mucho más alto de protección comparado con entornos de baja exposición o áreas controladas como hogares o espacios para pequeñas empresas. Las aplicaciones de alto riesgo necesitan equipos de contención de aire y filtración de aire de HEPA Clase H13 o superior; junto con el uso de EPIS, así como un suministro de aire segregado. Considere el uso de purificadores de aire para una adaptación fácil y rápida en caso de un sistema de ventilación estándar para mejorar la filtración de aire. También es una manera de aumentar rápidamente la calidad del aire de un sistema que ya funciona cuando hay un mayor riesgo que exige una mayor protección. Para aplicaciones cruciales de alto riesgo, como zonas en cuarentena y laboratorios, Camfil proporciona equipos de contención.

Sin embargo, se recomienda el uso de un purificador de aire cuando el riesgo de contaminación del aire es elevado. Tanto las unidades de contención como los purificadores de aire no pueden instalarse en ningún lugar ya que son específicos para el riesgo y la naturaleza de los alrededores, pero un purificador de aire no puede sustituir a un conjunto de contención completo cuando sea necesario. Por otro lado, las aplicaciones de bajo riesgo pueden considerar el uso de filtros EPA o ePM1 de 80% o una categoría de filtración de aire superior. Los purificadores de aire se utilizan a menudo en oficinas y otros edificios comerciales para ayudar a mejorar la calidad del aire interior del edificio. La reducción de los niveles de partículas, la eliminación de olores molestos y la eliminación de partículas en el aire, como los virus, son a menudo usos clave de los purificadores de aire.

Monitorizar el nivel de partículas

La creciente conciencia de las partículas PM10, PM2.5, y PM1 se asocia en gran medida a los posibles efectos perjudiciales que pueden llegar a tener sobre el cuerpo humano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cree que las partículas están afectando a más personas en todo el mundo que cualquier otro contaminante. Es importante realizar un seguimiento de la calidad del aire, ya que puede darle indicaciones, advertencias y ayudarle a mitigar los riesgos potenciales en sus instalaciones.

Se debería monitorizar la materia particulada especialmente en las zonas muy urbanizadas donde hay grandes cantidades de tráfico, junto con las altas densidades de población, son más contaminantes. Los que viven en ciudades contaminadas tienen más riesgo de contraer COVID-19, según la Alianza Europea de Salud Pública (EPHA).

Conocer los requisitos para la renovación del aire

La filtración del aire es una de las formas de combatir el impacto dañino de patógenos como la COVID-19El aire limpio debe ser introducido en las instalaciones regularmente para asegurar un ambiente de trabajo limpio. Una solución de filtración de aire de alta eficacia puede prevenir las infecciones en el aire ya que puede atrapar los virus. La eficacia depende de la clasificación del filtro de aire. El virus capturado en el filtro de aire se queda fuertemente ligado a las fibras de la media filtrante. Una vez que el virus es capturado, permanecerá en el filtro de aire y eventualmente se secará y morirá (quedará inactivo).

Otro paso es actualizar los filtros de aire a una clase más alta; que aumente la reducción del virus para una mayor protección añadida. Para que el sector sanitario pueda crear aislamiento, las salas de presión negativa son ideales ya que pueden contener contaminantes nocivos en el aire como virus, bacterias, hongos, moho, polen, gases, COV (compuestos orgánicos volátiles), pequeñas partículas y productos químicos.  

Además, las recomendaciones de suministrar más "aire fresco" del aire exterior en el sistema de la UTA tienen sentido para la COVID-19 en la superficie pero conlleva facturas de servicios significativamente más altas (para calentar o enfriar el aire exterior sin templar, y menor vida útil del filtro debido a la mayor carga de partículas). 

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